Sugerido por: Aruss

A la fecha, siguen siendo pocos los escritores que han logrado aproximarse a una síntesis del lenguaje tan eficiente como la que puso en práctica Samuel Beckett. Nacido en Irlanda, el intelectual abordó una gran cantidad de formatos escriturales aunque alcanzó un reconocimiento unánime como escritor de textos dramáticos.

De aquel corpus, la obra “Esperando a Godot” ha pasado a formar un verdadero paradigma del teatro del absurdo, por una parte, y de la descomposición del lenguaje literario por otro. Se trata de una hazaña intelectual inacabable de llevar la palabra a la mínima expresión capaz de comunicar, para acercarse al límite de la disolución en la que el lenguaje enmudece y el signo dice algo distinto de lo humano, algo que solamente es posible pensar como más allá de la inteligencia y la razón.

De lo anterior deriva una gran parte de las interpretaciones apocalípticas que la obra de Beckett ha originado. En “Esperando a Godot”, dos vagabundos, Estragón y Vladimir, esperan en vano y a mitad de un camino, a un tal Godot. Se ha dicho que aquella ausencia podría representar la presencia de lo divino, no obstante, el autor lo desmintió en varias ocasiones. Con todo, y debido al doloroso minimalismo con el que la obra ha sido escrita, la deshumanización, entendida como un abandono de las formas de comunicación de ciertos valores y tradiciones expresados mediante el lenguaje, es algo que, efectivamente es traído a escena: La violenta interacción entre los personajes acrecienta aquella extrañeza que desazona los ánimos de quienes esperan por lo que no viene jamás.

Recomendamos la lectura de esta obra teatral que, tal vez sin quererlo, dice mucho respecto del trato cotidiano en las sociedades europeas durante el contexto de la Segunda Guerra Mundial, e incluso del momento actual que atraviesan diversas sociedades.

 

 

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Categoría

Obra Dramática

Nivel de lectura

+14 años

Autor

Samuel Beckett

Editorial

Austral

año

1952