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Misiones Pachacutí - Uruguay 2016

publicado a la‎(s)‎ 29 ago. 2016 12:13 por Colegio Carampangue   [ actualizado el 29 ago. 2016 12:46 ]
Francisca Raineri y Franz Rashke, alumnos de III° Medio, participaron durante el mes de julio en el encuentro de jóvenes perteneciente a la Red Educacional Ignaciana -REI- denominado Pachacutí 2016, el cual se realizó en Uruguay a cargo del Colegio Seminario de Montevideo con el objetivo de trabajar y servir a diversas comunidades más desposeídas de ese país, viviendo a la manera de Cristo, es decir, dejando las comodidades y egoísmos para poner las necesidades del otro por delante.
Francisca y Franz viajaron junto a un grupo de alumnos de los colegios Juanita De Los Andes, Padre Hurtado, San Luis de Antofagasta, La Misión y San Ignacio representando a Chile y haciéndose parte de los más de 380 jóvenes de Argentina, Estados Unidos y Uruguay que participaron durante dos semanas en esa misión.

Una vez en Montevideo fueron destinados cada uno a una cuadrilla con la cual se trasladaron a Dolores y Paisandú respectivamente. Estas localidades se caracterizan por ser regiones donde existe mucha pobreza y los voluntarios de estas misiones deben aprender a vivir con lo justo, sin comodidades, y trabajar entregando desinteresadamente lo mejor de sí mismos hacia quienes más lo necesitaban.

En Paisandú, Franz y sus compañeros de cuadrilla trabajaron apoyando a algunas cooperativas de la zona, realizaron diversas tareas de ayuda a los vecinos y colaboraron en la construcción de casas. Por su parte, Francisca viajó al sector de Dolores, que recientemente había sido azotado por un tornado que causo mucha destrucción, de manera que su cuadrilla trabajó arduamente en tareas de reconstrucción.

“Había una señora de edad que estaba ahí y le pedí un consejo y me dijo: Amar a Dios sobre todas las cosas, porque ella decía que si la gente de Dolores hubiese amado más las cosas materiales, ahora estarían deshechos, y no era así. Ahora tenían más energía y ánimo. Después de esa experiencia veo las cosas con otros ojos, con otra mentalidad” agrega Francisca, luego de ver que pese a las dificultades que se estaban viviendo en ese sector, la gente compartía, se apoyaba, trabajaba con mucha fuerza y miraba hacia adelante, apoyándose en Cristo.

Durante su estadía, cada cuadrilla debía hacerse cargo de la limpieza y de sus comidas, lo que los obligaba a ser muy responsables ya que contaban con un pequeño presupuesto para comprar alimentos. Además, debían bañarse con agua helada y dormir sin las comodidades que tenían en sus casas, lo que les permitió vivir la Misericordia y la Gracia de la forma más pura: “Me llamó la atención el compartir, cómo era todo, el apoyo, la gente, estaban todos felices”, agrega Franz, quien destaca el ánimo, generosidad y preocupación que los vecinos tenían con ellos, pese a lo que estaban viviendo.

Esta experiencia marcó fuertemente a ambos jóvenes, quienes concluyen que la vida hay que celebrarla viviéndola con alegría, con una entrega total, con esperanza y fe, trabajando arduamente por los demás sólo por amor, porque para poder llegar a tener un mundo mejor, hay que partir por uno mismo.