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Misa de finalización IV° Medio 2015

publicado a la‎(s)‎ 20 nov. 2015 4:52 por Colegio Carampangue   [ actualizado el 20 nov. 2015 6:52 ]
El día lunes 16 de noviembre se realizó la liturgia de fin de año para los IV° Medios, en la cual se celebró el término de su ciclo escolar, agradeciendo al Señor en compañía de sus padres, profesores compañeros y amigos. 

Durante la eucaristía, la que fue presidida por el padre Héctor Guarda, los alumnos presentaron en el Altar un árbol de madera que simboliza al colegio como el gran árbol protector. Al finalizar la misa se le regaló a los alumnos el lema “Ofrécele al Señor en los demás, lo mejor de ti mismo”, el que fue entregado por sus profesores jefes.
Se puso término a la ceremonia con la acción de gracias de la alumna Isabella Riderelli.


Acción de Gracias

“Agradecer y sólo agradecer, es lo que me nace desde el alma, por haber tenido la posibilidad de recibir nuestra educación pre básica, básica y media, en este hermoso colegio. Haber contado con este entorno amplio, confortable, bellísimo, rodeado de naturaleza, que no sólo se muestra maravillosa por sí sola, sino que también te permite respirar y calmar las emociones.

En nuestras memorias conservamos nuestras primeras vivencias en el jardín. Las tías que nos cuidaron con tanto cariño, los disfraces y bailes para celebrar la fiesta de fin de año. Como no recordar cuando nos venía a buscar el trencito para almorzar en el casino, era lo máximo. Sentíamos que pasábamos al sector de los “más grandes”, lo que nos despertaba una gran curiosidad.

Cuando pasamos al colegio, en segundo básico, no sabíamos que sería el comienzo de los años más inolvidables de nuestras vidas. Estábamos en un espacio mucho más amplio, aprovechábamos cada rincón jugando a las bolitas, al “paco y ladrón”, a saltar la cuerda. Con cosas sencillas éramos felices.

Luego fuimos creciendo y las cosas se pusieron más complejas. Como no mencionar cuando nos quedábamos fuera de clases por nuestras penas de amor, conflictos de cabros chicos o simplemente niñerías. Fue en ese momento cuando nuestros queridos profesores, inspectores y auxiliares, con su sabio consejo y paciencia, nos permitieron conocer el verdadero valor de la educación, corrigiendo nuestros errores, dándonos una palabra de aliento, acompañándonos cuando más lo necesitamos. Fueron nuestros segundos padres.

Compañeros, es tiempo de crear un puente entre los planeado y lo alcanzado, este colegio, esta familia carampanguina, nos ha enseñado a ser empáticos con las personas que nos rodean, siempre ayudándonos a discernir lo que es bueno y lo que es malo, animándonos a ser mejores personas, a ayudar al que más lo necesita, a dar lo mejor de nosotros, a luchar por nuestros objetivos, a trabajar en equipo, a valorar a las personas, a que el cariño no se demuestra con cosas materiales sino con gestos sencillos, a convivir con gente de distintas ideologías y clases sociales, pero por sobre todo, tal como dice nuestro queridísimo lema, a “Ofrecerle al Señor en los demás, lo mejor de ti mismo”.

Agradecemos a nuestros padres. Ellos nos permitieron llegar a este maravilloso colegio, nos acompañaron en cada paso que dimos; si nos caíamos, se caían junto a nosotros, y si nos levantábamos se levantaban junto a nosotros. Desde medio menor hasta IV° Medio, dieciséis años totalmente apoyados, siendo personas incondicionales en nuestras vidas, que tal vez sin ser conscientes formaron a grandes personas.

Mis queridas compañeras y compañeros de colegio y por qué no decirlo, de la vida, siempre escuché que con los amigos de colegio no hay secretos, que nos conocemos como somos, en nuestros lados buenos y oscuros.

Llegó la hora de partir, fuimos un gran curso, una gran generación, una gran familia, siempre con algo que entregar, siempre cariñosos, cada uno ocupó un rol único, fundamental, ninguno fue más o menos que otro.

Ahora veo que tuvimos la suerte de que personas maravillosas se reunieran y formaran esta gran familia. Es hora de dejar atrás el uniforme, la insignia, nuestro querido colegio, al que siempre llevaremos en nuestros corazones. Ahora viene lo nuevo y lo complejo, convertirnos poco a poco en adultos. Sólo queda agradecer a Dios y la Virgen María que nos acompañaron en esta gran etapa de nuestras vidas. Todas aquellas alegrías guardadas en mi corazón y en el de todos ustedes, quedarán como una historia, un cuento que jamás olvidaremos”.



Talagante, Noviembre 2015.