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Hábitos de estudio y concentración en nuestros hijos.

publicado a la‎(s)‎ 14 jun. 2016 13:47 por Colegio Carampangue   [ actualizado el 14 jun. 2016 13:49 ]
En el mundo de hoy son muchos los estímulos y distractores que impiden que nuestros hijos se concentren y realicen sus tareas o deberes. El uso excesivo de internet, los smartphones, videos juegos y televisión hacen más difícil que los niños logren disponer del tiempo necesario para sus estudios y que sean disciplinados. Es por ello que las psicopedagogas del colegio, Verónica Farías y Alejandra Gonzáles, nos entregan algunas recomendaciones para ayudar a incentivar en ellos buenos hábitos de estudio y una mejor concentración. Según las especialistas, los períodos de atención en un niño están ligados a la madurez del sistema nervioso central, por lo que en la medida que el niño va creciendo, debe aumentar la calidad de los períodos 


de concentración y la capacidad de focalización de esta.

¿Qué debemos hacer los papás para lograr que nuestros hijos se concentren y adquieran hábitos de estudio y disciplina?

“Desde pequeños debemos procurar que tengan horarios definidos para realizar las actividades cotidianas, las rutinas (lavarse las manos antes de comer, sentarse en la mesa, etc.). Se debe velar por una alimentación sana y adecuada, privilegiar las actividades al aire libre por sobre los juegos con la pantalla, incentivar el uso de sopas de letras, puzles, rompecabezas, juegos de encaje, dominó, lotería, juegos de salón”, afirma Alejandra González.
¿Cómo debe ser el ambiente ideal para estudiar y en qué momento?

Para Verónica Farías, “los ambientes más adecuados son aquellos en que los niños saben lo que deben hacer. Para ello, deben tener el espacio físico cómodo, tranquilo y luminoso. También tener el material necesario a la mano y el acompañamiento de un adulto, especialmente cuando son más pequeños. En cuanto al horario, lo recomendable es no esperar a última hora. Los niños deben dejar espacio para alimentarse y descansar un rato (jugar, ver TV, salir al patio).

Una vez que los padres iniciamos este tipo de rutinas con nuestros hijos, las que no deben exceder de 30 minutos diarios, existe la posibilidad que no quieran acatar órdenes y todo termine en discusión. Ante esto, las psicopedagogas aconsejan que los tiempos determinados para estudiar sean momentos gratos, evitando discusiones. La idea es organizar el tiempo, alternando períodos de trabajo y juego, poniéndole al niño desafíos y metas.

Otra clave importante es involucrarse en sus responsabilidades ya que es fundamental para ellos sentir que a sus papás les interesa lo que hacen, lo que aprenden y aportan, ya que su opinión es un pilar indispensable para el desarrollo de su autoestima, de la responsabilidad y de la disposición al trabajo en el colegio.

Para ello, una forma de trabajar con nuestros hijos logrando su interés es conversar sobre lo que se está estudiando en clases y pedirles que nos cuenten qué pasaron en las diversas asignaturas y qué cosas recuerdan. Además, siempre hay que buscar la relación de lo que están aprendiendo con la vida diaria, desafiarlos, reforzar sus logros de manera positiva y utilizar la complicidad como estrategia de motivación. Por ejemplo: “Tú lees tres páginas y yo leo dos”.

Con respecto a la exigencia, todos los niños son diferentes, por lo que esta dependerá de su edad y características personales.