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"Testimonios expresados por alumnos y apoderados en la ultima reunión de apoderados de cuarto medio".

publicado a la‎(s)‎ 15 nov. 2013 4:06 por Colegio Carampangue   [ actualizado el 15 nov. 2013 6:28 ]



Testimonio Amaia Castro IV° medio B


Muy buenas noches a todos, mi nombre es Amaia Castro y soy del cuarto medio B. Primero que todo me gustaría expresar mi agrado al estar hoy con todos los papás y compañeros de generación en la última reunión de apoderados del colegio. No puedo creer que por fin puedo venir a una reunión, para ser sincera siempre había tenido la curiosidad de que hablaban los papás en estas ocasiones, ya que cuando mi mamá llegaba a la casa después de una reunión, o no me contaba lo que hablaron, o yo me hacía la dormida, una de dos. Es una pena que tenga que ser la última reunión para sacarme la duda.

Hoy tengo la oportunidad de compartir mi testimonio como alumna del Colegio Carampangue. Una tarea complicada ya que es imposible resumir todas las experiencias y sentimientos de una vida entera en el colegio.

Entre al Carampangue el año 2000 a pre-kinder, cuando el jardín estaba en el centro de Talagante. Fue la primera vez que conocí a mi curso, formado por algunas personitas que actualmente siguen conmigo. En primero básico llegamos al jardín nuevo, siendo la primera generación en salir de ahí. En segundo básico nos sentimos poderosos, ya que por fin estábamos en el colegio de grandes. En octavo nos despedimos de básica, emocionados por entrar a media. En primero medio conocimos lo que era estar en media, queriendo volver a básica. En segundo medio sentimos la dicha máxima al no tener que subir y bajar más escaleras, también nos fuimos de gira de estudio junto con nuestros cursos. En tercero ocupamos por primera vez uniforme, disfrutándolo solo la primera semana para luego querer el buzo de vuelta. Finalmente en cuarto recibimos la anhelada corbata, signo de ser los más grandes del colegio. Ha pasado mucho tiempo desde que conocí a mi curso y a través de ese tiempo personas nuevas se han integrado y personas nos han dejado, pero, a pesar de eso, el curso jamás perdió su esencia, esa de que más allá de un curso conformado por personas, somos personas que a través de la unión, la tolerancia y el cariño a formado un curso. Hay que aceptar que las peleas con nuestros compañeros eran por cosas insignificantes, pero que han logrado reforzar nuestros lazos de amistad.

No hace falta decir que el colegio es como nuestra segunda casa y familia, formado por profesores, inspectores, auxiliares, orientadores. Todos ellos siempre se han preocupado por cada uno de nosotros, tanto de manera directa como indirecta, nos han dado los mejores momentos, "el día del alumno", las alianzas, los retiros, los días del libro, el arte y la solidaridad. Nos enseñaron desde muy pequeños a ser personas, a levantarnos en los momentos más difíciles, y sobre todos, nos enseñaron los valores más importantes.

Personalmente, creo que no podría haber pasado todo este proceso si no fuera por mis papás. Me han apoyado incondicionalmente en todo, y aunque a veces me da miedo fallarles, sé que ellos van a estar a mi lado pase lo que pase. Me han aguantado los momentos de estrés y de angustia, las permanencias los sábados en la mañana y los trabajos a última hora. Me han ayudado con mis tareas, me han firmado las papeletas y me han enseñado que la educación es la cosa más importante que le puede dar un padre a un hijo. Ellos son mi pilar de apoyo y siento que jamás le he podido agradecer todo lo que han hecho por mí. Sé que sin importar lo que yo haga con mi futuro van a estar felices con mi decisión.

Se está terminando una etapa muy importante en nuestras vidas, y no puedo negar que el sentimiento más grande que tengo es de miedo. Miedo a lo desconocido, miedo a no volver a escuchar el timbre, miedo a dejar el uniforme atrás, el miedo a crecer. Pero a la vez tengo la certeza de que el colegio nos ha preparado para seguir, para ser personas exitosas estemos donde estemos. Pasaremos a una nueva etapa, donde no tendremos la insignia del colegio en la ropa, pero la llevaremos siempre con nosotros. Lo importante es mantener en nuestra memoria siempre vivo el recuerdo de este ciclo que se está cerrando.

Finalmente me gustaría compartir con ustedes mis futuros proyectos. Aún no les he dicho a mis papás lo que quiero estudiar, y para ser sincera les he mentido diciéndoles que no sé qué es lo que quiero, lo había dejado como una sorpresa para ellos, y creo que este es el momento para decirles la verdad. Hace un año me di cuenta de lo que realmente me apasiona, y no puedo estar más segura de que mi vocación está en la enfermería. Debo decir que seré la persona más feliz al estudiar una carrera tan linda como esa.

Solo me queda decir lo agradecida que estoy con todos mis profesores, en especial con el profesor Eugenio, mi profesor jefe, por todo su apoyo y cariño. Y que les deseo a todos mis compañeros lo mejor del mundo en este extenso camino que se nos viene, suerte y éxito en todo. Los llevaré por siempre en mi corazón como las excelentes personas que fueron.

Gracias.



Testimonio Catalina Chomalí: IV°medio C

Soy Catalina, una de los 26 que formamos el IV° medio C, curso que tiene muchas historias que contar y al que me uní en 2° básico.

Han pasado 10 años que los he disfrutado bastante, años en los que mis compañeros me hacen sentir bien y a pesar de no permanecer en los mismos círculos de amistad, he encontrado en el personas que e ayudan a crear cada día y en quien afirmarme en los momentos difíciles. Crezco gracias a ellos, gracias a mis padres y por supuesto, crecí gracias al Colegio, quien me dio las herramientas necesarias, me enseñó valores como el respeto por quienes nos rodean y nos facilitó considerablemente el encuentro con otras realidades.

Me mostró como era la pobreza chilena de más cerca, todos los días nos incentivó a tomar atención y prestar ayuda a quien lo necesiten.

El Colegio me enseñó a aceptar. Hablé del Colegio, pero qué es el Colegio: son los profesores que cada día han traspasado sus conocimientos para que nuestro camino en la vida no tengas tantas dificultades, son los tíos y tías del aseo que nos brindan una sala limpia y cómoda para mejorar nuestro aprendizaje, es la administración que todo lo hace funcionar, el Colegio es un conjunto de personas que velan por nuestro bienestar y desarrollo.

Nos ayudan y dan soporte cuando lo necesitamos, este año soy un claro ejemplo, durante el año pasado permanecí en un limbo por no saber si seguiría estudiando en este colegio o no, fui a dar pruebas a otros colegios, en caso de que la mala situación económica en mi casa permaneciera, este año era el último y no lo pasaría con mis compañeros de siempre. Grande fue mi sorpresa que me llevé cuando recibí la noticia de que en mi último año tendría una beca y podría estudiar en el Colegio de siempre, lo agradezco hasta el día de hoy y lo haré en lo que me falta por vivir. Por supuesto mis papás no pueden quedar al margen de esta situación ya que han sido ellos los que han estado incondicionalmente conmigo, son ellos los que se preocuparon por mi desde que nací, son ellos los que financiaron mi educación y los que me alientan a esforzarme y jugármela por lo que quiero en mi vida. Gracias a ellos soy lo que soy, de donde obtuve gran parte de mis valores.

Definitivamente, son las personas más importantes que tengo, debo agradecer que me han dado la libertad de tomar algunas decisiones importantes, apoyándome en esos momentos y prestándome su apoyo ante los miedos y temores que tengo. Y vaya que este año está colmado de inseguridades, el no saber qué será de nosotros el año al que nos acercamos a pasos agigantados. Sé que la confianza es indispensable he intento recordarlo siempre, me siento más tranquila que hace un tiempo atrás, los nervios se han ido esfumando respecto a las carreras y universidades. Tengo claro que las amistades y lazos de cariño que construí no se desatarán fácilmente, pero estoy segurísima de que extrañaré el Colegio, echaré de menos pasar más de la mitad del día y casi el año completo con los 25 compañeros presentes, no digo que será malo, digo que será diferente y de todos modos, tendré mucha nostalgia.

La etapa escolar ya forma parte de nuestro pasado y nos sentimos grandes, sin embargo, al mismo tiempo somos seres frente a un nuevo mundo, cosmopolitas novatos que debemos aprender a vivir más independiente y tendremos que poner en acción lo que aprendimos estos 16 años de enseñanza, desde medio menor a cuarto medio.

Me siento preparada para vivir esta nueva etapa, la manera en que puedo llegar a las personas y el respeto que tengo ante todos me ayudarán a avanzar en la vida. Empezaremos una nueva etapa en la que no tendremos a una Lucha dando consejos, no nos esconderemos de la Pame por los jumper cortos, a Juampi con sus tallas ni a Huguito siempre preocupado por nosotros y arreglando nuestros problemas. Comenzaremos una etapa de mayor independencia.

Los extrañaré compañeros y gracias a todos.



Familia Eichholz Villarino IV° medio A


Hace unos días nos llamó la Alejandra, la profesora jefe de 4° medio A y nos pidió que hiciéramos un testimonio sobre nuestras reflexiones y vidas como padres en el colegio.

No sabemos mucho que hacemos parados acá… pero si sabemos que nos sentimos involucrados y de la mano de todos estos niños.

Nos acordamos como si fuera ayer cuando llegamos al jardín con Agustín, como padres inexpertos, sin saber mucho hacia dónde íbamos ni que nos esperaba en este proceso.

Nos importaba que creciera feliz y que aprendiera mucho para que después cuando fuera grande… fuera un excelente profesional y exitoso.

De a poco a lo largo de los años la vida nos fue dando vuelta nuestro discurso… y fuimos creciendo con él como padres.

Conocimos “El Carampangue”. Tan distinto a lo que traíamos de formación de familia.

Veníamos de colegios tradicionales, extremadamente católicos y de excelencia académica…Obvio que era lo que esperábamos para nuestros hijos, no conocíamos nada más.

Pero nos encontramos con otra realidad. En algún minuto dudamos y pensamos que no era nuestra opción.

Conocíamos otra cosa.

Pero empezamos a descubrir un mundo nuevo, ajeno a nuestra historia.

Un colegio cercano, que acoge a las familias sin importar que haya uno más débil.

Poniendo un esfuerzo muy dedicado a quienes no son brillantes, y preocupándose integralmente de ellos. De su parte social su autoestima y valores. Los que ponen en un mismo nivel Igualmente importante que el académico.

En donde los profesores eran personas y no dioses, en donde se podía conversar con ellos y llegar acuerdos juntos.

En donde nuestros niños eran valorados con sus diferencias de pensar y eran respetados por lo que eran.

En donde cada uno era conocido por su nombre, su historia y su forma de ser.

En donde de cada uno rescataban lo mejor….

Un colegio en el que se les enseñaba a mirar al otro, detenerse frente a él y sus necesidades independiente de su situación social, acompañándolo y acogiéndolo.

Fue cuando descubrimos uno de los valores más preciados que tiene el colegio. “El formar niños solidarios” Que se entregan a los demás con el alma.

No sólo traer el Kilo o las ayudas fraternas sino entregarse a las necesidades del otro, ya sea un compañero, una familia, en gente de escasos recursos que necesite de su ayuda, no sólo económica, sino más que eso.

Que se les acompañe y comparta con ellos. Entregando su tiempo y su trabajo.

Lo que los va empapando en un conocimiento de la realidad a la que no podemos hacer vista gorda, ni limpiarnos la conciencia haciendo colectas para mandarles plata, que sin duda lo agradecen, pero esa no es la vida.

Desde chicos visitaron colegios vulnerables y compartían con ellos, luego hogares de ancianos y trabajos sociales en sus vacaciones.

De nuestros niños hemos aprendido que el más pobre no es un desconocido al que hay que evitar sino una persona digna que no tuvo la misma suerte y que merece todo el apoyo, respeto, cariño y preocupación.

Son capaces de levantarse y empaparse de ellos, realizando obras concretas por los demás.

Muchas veces nuestras camionetas pasaron de ser nuestro medio de transporte a un medio indispensable para ir en ayuda de otros, Sin que nuestros hijos nos dieran otra opción, en esos momentos ellos tenían prioridad sobre nosotros, y me parece muy bien que así lo consideren, creo que su escala de valores está bien orientada.

Esto nos cautivó y nos hizo involucrarnos como padres. Nos hizo darnos cuenta que este era el camino.

A lo largo de estos 15 años de jardín y colegio los hemos visto crecer como personas llenas de valores y actitudes solidarias que nos hacen enorgullecernos como padres.

Hemos visto crecer a una generación integra y feliz. Niños cariñosos con los demás, acogedores y buenas personas… pero lo más importante es que los vemos llenos de valores y con un sentido de unión como generación.

En lo personal nos ha tocado recibirlos, si no han sido todos… al menos casi todos en nuestra casa. Y han sido tremendamente respetuosos, caballeros y más aún se han dado su tiempo para estar con nosotros e invitarnos a sus temas de conversación.

Los deportes, las selecciones, los campamentos, los viajes de estudio, sus profesores y sus padres les han enseñado a convivir en la diversidad. Aceptar a los demás tal como son y acoger como buenos carampanguinos.

Sentimos que al igual que en el principito de Antoine de Saint Exupery. Esta generación tiene empapada en el alma que:

“Lo esencial es invisible a los ojos, solo el corazón puede ver bien”.

Ustedes grafican el éxito que buscamos como padres.

Sean personas felices, disfruten de cada segundo de la vida a concho y sin miedo.

Sean responsables de sus actos frente a la vida y decisiones entregando siempre alegría, esperanza y felicidad a quienes los rodean.

Los amigos y la rectitud de vida son lo más importante.

A modo personal me tocó una conversación entre mis ex compañeros de curso del colegio. En la que se comentaba lo bien que le iba a algunos de ellos.

Detuve en un momento la conversación y pregunté si se trataba de la misma persona que yo conocía.

Según mi punto de vista, el estaba bastante agobiado. Tenía problemas con sus hijos, no sabía nada de ellos, no se involucraba en sus vidas e innumerables dramas que lo hacían tremendamente infeliz, según me lo había contado, y me confirmaron que a él se referían…

Yo pregunte: Como están midiendo el éxito??? , Si lo único que tiene es plata…

En ese momento se produjo un silencio absoluto…

Esto grafica un poco cual es el éxito que nosotros buscamos en nuestros hijos y que el colegio nos ha ayudado a reforzar, que básicamente sean personas felices y responsables, capaces de entregar esperanza y felicidad a quienes los rodean y que no olviden nunca lo que este colegio les marcó a fuego, no dejen esos valores de lado por perseguir el éxito económico y recuerden siempre que lo mejor de ustedes es para los demás.

Tal como se entregaron y se unieron para ayudar a un compañero de curso, con la convicción que pudo ser cualquiera de ustedes, recuerden la satisfacción que sintieron al saber que con su unidad, respeto y aceptación lograron la tranquilidad de ustedes, de su compañero de curso y su familia. Agradecemos en esto al colegio por su apertura y la cavidad que se les da a sus alumnos, tomando en cuenta su opinión.

Les aseguro que en la vida muchos van a pasar por su lado sin involucrarse, pero ustedes Involúcrense, tal como nos invita el Papa Francisco, a no ser meros espectadores que miran desde el balcón.

Bill Gates va a ser olvidado en un par de décadas más, a Cristo se le ha recordado por más de 2000 años y seguirá siendo recordado y un ejemplo para nosotros hasta el fin de nuestras vidas, sigan siempre ese camino… Entreguen su vida a amar y servir.

Recuerden siempre “Dar a los demás lo mejor de ustedes mismos…” con alegría.

Como padres de todos estos niños nos sentimos tremendamente orgullosos, de lo que han logrado y de lo que van a lograr.

Estamos seguros de que se van con una mochila bien cargada de inmensos tesoros: de solidaridad, unión, amor y alegría.

Más que una PSU, Más que un NEM, más que con conocimientos, se van con un doctorado de alegría de vivir y de enfrentar al mundo con seguridad y con la frente en alto.

Estamos para apoyarlos en lo que necesiten…somos sus mejores aliados.

Gracias al colegio, a cada uno de los profesores que han acompañado a nuestros niños, a los sacerdotes, a Felipe Berrios, a los auxiliares y a cada uno de los que nos ayudó como padres a formar a nuestros niños.

La unión hace la fuerza.

Los queremos mucho y venga lo que venga….Les deseamos lo mejor… Generación 2013.



Testimonio Familia Ilabaca Turri




Hace ya largos 22 años llegamos a esta zona de Santiago, buscando encontrar en ella las condiciones de vida que permitieran satisfacer nuestras expectativas, de darle a nuestros hijos la posibilidad de crecer en un ambiente sano, tranquilo, con mucha naturaleza pero a la vez cerca de la vida santiaguina y sin alejarnos demasiado de nuestras familias de origen.
Cuando llegamos, nuestro hijo mayor, Tomás, tenía tres años y buscamos un jardín infantil donde llevarlo y comenzar así su vida escolar. A través de datos y recomendaciones llegamos al Jardín del Carampangue, la verdad sea dicha de paso, no había, en ese tiempo, mucho regodearse; como sea, fue el inicio de una larga, pero a la vez rápida etapa en nuestras vidas, que nos marcó como padres pero primordialmente, deja un sello indeleble en nuestros cuatro hijos, la menor de ellos la despedimos hoy y, con ella también la familia culmina una parte fundamental de nuestra historia.
Al revisar el paso por el colegio, se agolpan en la memoria infinidad de anécdotas, largas de contar y donde aburriríamos a más de alguien en este auditorio, solo a modo de ejemplo y porque ayudará a testimoniar nuestras conclusiones, decir que la primera “tía” que tuvo Tomás, fue Carol Carter, hoy aquí con su marido Cuco, un gran amigo; vale decir, de una u otra forma, en esta mezcla de roles se formó esta gran comunidad carampanguina.

Más de alguna vez, en esas conversaciones que no siempre se tienen, pensamos que queríamos para nuestros hijos; esquivando los manidos y poco concretos conceptos de “que sean felices” o, dejarles “una buena educación”, es que, en lo más íntimo buscábamos que fueran “buenas personas”, ojalá integrales, cultivando el espíritu, el conocimiento y el cuerpo a través del deporte; para acercarnos a tan magno objetivo, solos no podíamos, necesitábamos de un colegio que nos ayudase. Después nos dimos cuenta que más que el colegio, necesitábamos de una comunidad que nos cobijara.

Construir esta comunidad, seguramente no fue fácil, a lo mejor ni siquiera fue tan planificado, pero como haya sido, lo importante ahora es cuidarla. Primero, los ayer niños, hoy jóvenes que se van del colegio, que atesoren lo que se llevan y que cuiden y prestigien esta comunidad, de la cual son los principales actores. Los maestros, que perseveren sin desmayo en cultivarla y hacerla crecer. Que la dirección no deje de tenerla como un objetivo fundamental y, que los padres y apoderados no dejen de ser partícipes de ella.

El colegio y la comunidad carampanguina, tiene sus frutos en los hijos que egresan de ella; al menos nuestra experiencia nos ha hecho testigos de jóvenes bien preparados académicamente, con un fuerte compromiso social, descentrados de si mismos, agradecidos del colegio donde formaron fuertes lazos de amistad y dispuestos a poner en práctica el lema de la institución.

Ahora, que ya no tendremos que ir más a reuniones de apoderados; que no seremos citados para interiorizarnos de una embarrada que los deja condicionales; que no prepararemos primera comunión o confirmación; que no tendremos que mamarnos el taco del estacionamiento; que ya no participaremos de la kermesse; que ya no gritaremos en alguna competencia deportiva; que ya no tendremos que partir de madrugada a buscarlos a algún carrete y pasar a dejar un número infinito de compañeros; en fín, ahora que ya no seremos miembros activos de esta comunidad pero orgullosos de lo aquí vivido; cuando todo esto ya no suceda y pase a ser parte del olvido, entonces solo nos queda pedirles que el tiempo y la distancia no nos separe, los queremos mucho…

Los Ilabaca Turri



Testimonio Isadora Trincado, alumna IV° medio A

Hola, muy buenas tardes a todos los presentes: papás, profesores y alumnos.
Mi nombre es Isadora Trincado, partí en este colegio en medio menor con 2 años y unos meses, caminando apenas y con los pañales bien puestos, además de mi incondicional chupete. Recuerdo muy bien que era en el jardín antiguo, donde el buzo era celeste y la polera gris. Así que al igual que mucho de ustedes soy fundador de esta generación.
De este colegio y estos 16 años me llevo millones de experiencias, aprendizajes, amigos y afectos.
En esta última etapa he pensado que significa para mí este colegio, cuánto me ha marcado, que del él me llevo y cómo lo seguiré representando. Y viendo que se acerca el final de esta etapa, creo que es un muy buen momento para agradecer.
Quiero partir agradeciendo al colegio, esto significa a todas las personas que lo forman. A todos y cada uno de nuestros profesores que además de las materias nos traspasaron su cariño y dedicación, que siempre nos apoyaron, se rieron, bailaron, jugaron con nosotros y que a su debido momento supieron también tirarnos de las orejas.
A los auxiliares, tías del aseo, del casino, del kiosko, que siempre con su trabajo, han sido ejemplo y apoyo para nosotros, a la tía enfermera que tantas agüitas salvadoras nos dio, que muchas veces llamo a nuestros papas para que nos vinieran a buscar aunque más de una vez nos hacíamos los enfermos. A todos los inspectores que estaban detrás de nosotros corrigiendo cada desorden, maldad que como niños y adolescentes cometíamos pero que también se dieron el tiempo para compartir con nosotros nuestras penas y alegrías. A las psicólogas que siempre buscaron confianza y tuvieron un minuto para escucharnos y ayudarnos, sobre todo en este último tiempo.
Algo que destaco de este colegio es que somos comunidad donde todos tenemos algo que aportar, lo que probablemente no se da en todos los Colegios, me refiero con esto a las relaciones que logramos todos como alumnos, profesores, dirección, auxiliares.
Además debo agregar el hecho de que el Colegio nos ha enseñado a ser personas trabajan por el resto, porque no son menores las instancias de trabajos sociales que el Colegio nos entrega, aportando en nuestra formación y haciéndonos tomar conciencia de las distintas realidades que existen en este mundo, y colaborando para vivir al pie de la letra el lema del Colegio.
La mayor parte de nuestro tiempo lo hemos pasado acá en estas salas, en estos patios y es por esto también que el Colegio ha colaborado en gran parte de nuestra formación como personas, sembrando su sello particular en nuestros valores.
El mayor agradecimiento quiero dárselo a nuestros papás, que hoy están acá presentes, acompañándonos una vez más. A ellos quienes han sido nuestra base, los que nos pegan el empujoncito, a los que les debemos todo lo que somos hoy como personas. Los que cuando chicos nos leían los libros, nos decían que teníamos que estudiar, que nos portáramos bien, etc etc etc. Los que cada mañana aún se levantaban para venir a dejarnos, y los que confiaron en este Colegio para complementar nuestra formación.
Recuerdo que mi mamá me contó que en la entrevista de admisión les preguntaron que buscaban como papas para sus hijos, y porque eligieron este Colegio, sus respuestas fueron “que nosotras, sus tres hijas fuéramos personas felices”, hoy día mamá y papá les puedo decir que lo han logrado, siento que el Colegio y ustedes nos han entregado todas las herramientas para ser personas felices, con opinión propia, con valores que nos acompañarán el resto de nuestras vidas.


Gracias por su cariño tan llenador, y por el simple hecho de dar todo por sus hijos.



Se me ha hecho difícil poder expresar en pocas palabras todos los sentimientos de agradecimiento, y no me gustaría dejar de nombrar a nadie, es por esto que hablo mas en general así que ahora me refiero a ustedes “mis compañeros”, gracias por todos estos años, por su amistad, sus sonrisas cada mañana, el apoyo, por aprender a compartir nuestras penas y alegrías, nuestras maldades, inquietudes. Muchas veces llegábamos tristes, cansados, pero nunca falto el que se encargaba de sacarnos una sonrisa.
Es por esto que tengo sentimientos encontrados, es triste dejar de vernos todos los días, pero me siento feliz porque empieza una nueva etapa para todos.
Tengo la seguridad de que todos y cada uno de nosotros contamos con las herramientas suficientes para poder lograr nuestras metas, sueños y poder aprovechar todo lo que está por venir.

Los voy a echar de menos, pero al final esta no es una despedida, sé que no nos veremos tan seguido, pero los lazos que hemos creado no dependen de cuantas veces nos veamos.
Quiero desearles lo mejor a cada uno de ustedes, aprovechar de decirles que los quiero mucho y lo mas importantes que sigan siendo personas felices.

Muchas gracias.


Familia Landa Castro

Testimonio de una familia agradecida con el Colegio

Hace 20 años llegamos a la zona y comenzamos con la tarea de buscar el mejor colegio para nuestros hijos, los requisitos primordiales eran los típicos: que entregue valores, un buen ambiente, de calidad, que los profesores sean comprometidos para con nuestros hijos, formación de buenas personas, educación que permita a nuestros hijos ingresar el día de mañana a la universidad, en fin lo que todo padre quiere para sus hijos. El tema era cual colegio reunía todas esas condiciones, esto no fue difícil dado que conocíamos algunos apoderados y profesores del colegio Carampangue ubicado en Talagante. Como ellos eran buenas personas no teníamos dudas que ese era nuestro colegio, nuestra sorpresa fue que no solo encontramos un buen colegio para nuestros hijos sino que también tanto ellos como nosotros encontramos amigos, verdaderos amigos con los cuales hasta el día de hoy conservan la amistad entre nuestros hijos y nosotros con sus padres, eso es familia, eso es iglesia.

Durante el transcurso de los años fuimos ratificando que era lo que nosotros como padres queríamos para nuestros hijos. Francisco, nuestro tercer hijo ingreso al Jardín a medio menor, aun recordamos su primer día de clases en aquella casona, nosotros esperábamos que se devolviera y no quisiera quedarse, pero no, simplemente ingreso y no derramo ni una sola lagrima, teníamos entre pena y alegría pero simplemente el recibimiento y el cariños y dedicación de las tías tiene que haber sido tan lindo que le gusto el Colegio. Pasaron los años y fue creciendo en un ambiente maravilloso, rodeado de amigos que los mantiene hasta hoy, el Colegio no solo dio educación sino que también formación valórica, no saben la alegría que sintió cuando llegaron al nuevo colegio que hoy están cursando su último año, un colegio con espacio, con verde, con aire limpio, un jardín maravilloso, un colegio comprometido con la familia, con valores cristianos, con una iglesia maravillosa que permite que los niños, jóvenes y adultos y en general toda nuestra familia puedan estar juntos.

Como no agradecer a todos y cada uno de los profesores, comprometidos con la formación de nuestros hijos, es imposible no comparar con otros colegios donde la formación deja mucho que desear, ellos permiten el mal trato entre su pares, drogas, y un mal ambiente, no es un tema de costo en la mensualidad sino que un compromiso no solo de los profesores sino que de todos quien forman parte de un colegio, desde el auxiliar, los asistentes, los inspectores que con sus reglas estrictas enseñan a un buen comportamiento no solo al interior de nuestro colegio sino que en la vida diaria, los administrativos quienes nos apoyan en los temas varios que siempre los tenemos, la dirección del colegio que da las directrices para la buena formación de nuestros hijos.
Como olvidar las actividades como el encuentro con cristo, el campamento de la amistad, la gira de estudio y tantos otros que con mucha responsabilidad nuestro Colegio cuidaba de nuestros niños que hoy son jóvenes, si repasamos estos años tenemos muchas cosas que decir de nuestro Colegio, tenemos muchas cosas que recordar con nuestros hijos, tenemos muchas cosas que agradecer a Dios y la Virgen por darnos la oportunidad de haber educado a nuestros hijos en este Colegio.

Jóvenes, hoy están a punto de enfrentar uno de los desafíos más grandes de su vida y es saber cómo enfrentar su futuro, crean en su instinto, crean en sus virtudes que todos las tenemos, descubran en su interior como pueden ser felices, no comentan el error de buscar en que ganaran más dinero, en trabajar en lo que el papa o la mama les diga, o en la profesión que ellos tienen, en estudiar la profesión más exitosa, sino que desarrollarse en lo que ustedes más quieren y donde pueden ser felices sin dejar de lado su responsabilidad con ustedes mismos, con la sociedad, responsabilidad con su futuro frente a lo que viene que es formar una familia, aprovechen la oportunidad que nosotros como padres les hemos podido dar de educarlos en un colegio de calidad, que entrego valores y formación como personas responsables.

Que mejor fortaleza que la fe, la fe en que pueden ser felices, en que pueden ser exitoso en lo que ustedes escojan, la fortaleza que reciben de sus padres, de sus amigos y en general de las personas que quieren lo mejor para ustedes.

Nuestro compromiso como padres es apoyarlos en forma incondicional, un consejo de un amigo, nunca duden en recurrir a sus padres, en ellos encontraran la experiencia de vida, la sabiduría de los años, un consejo sano que solo busca tu bienestar, busca a tu amigo con el cual te formaste con los mismos valores, busca en tu interior y encontraras el consejo sabio de cristo, aléjate de lo que te hace mal y acércate a todo aquello que te hace bien.

Solo nos resta decir gracias a todos quienes de una u otra manera nos ayudaron en la formación de nuestros hijos, principalmente a los profesores quienes diariamente aportaron con la entrega de sus conocimientos, que dios y la virgen los proteja y guíen por el buen camino de la felicidad.

Gracias.